1.10.1. Dos percepciones diferentes sobre la Sanidad española:

a) Barómetro Sanitario 2009

El 70% de la población española cree que el Sistema Nacional de Salud funciona bien

La mayoría de la población que reside en España prefiere la asistencia sanitaria pública a la privada, en especial en atención primaria, urgencias y hospitalización. Así lo demuestra el Barómetro Sanitario 2009 presentado hoy en Madrid por la ministra de Sanidad y Política Social, Trinidad Jiménez, quien ha explicado que siete de cada diez personas encuestadas considera que el Sistema Nacional de Salud (SNS) funciona bien o bastante bien.

Sólo el 27,2% de las personas encuestadas sabe que se financia con impuestos. El porcentaje restante cree que se financia mediante las cotizaciones a la Seguridad Social o de forma combinada.

La sanidad pública es una de las prestaciones mejor valoradas por la población española, y el Sistema Nacional de Salud (SNS) es una referencia mundial. Según el nuevo Barómetro Sanitario, siete de cada diez personas considera en España que el SNS funciona bastante bien o bien con necesidad de algunos cambios.

La mayoría de las personas encuestadas se manifiesta partidaria del uso del sistema sanitario público frente al privado. Así ocurre en las cuatro opciones analizadas por el estudio: atención primaria (62,8% frente a 31,3%), consultas de atención especializada (46,8% frente a 45,2%), ingreso hospitalario (58,4% frente a 34,1%) y urgencias (59,7% frente a 32,9%).

El estudio también refleja que, en una escala de puntuación de 1 a 10, la satisfacción general de la ciudadanía con respecto al sistema sanitario público. Una media de 6,35 puntos confirma la paulatina tendencia al alza en los últimos años. En 2003, la media fue de 6,03 puntos.

Confiamos en la comunidad médica

En una escala de 1 a 10, la mayoría de las características o aspectos que se analizan en el Barómetro muestran una puntuación alta, la mayoría con una calificación superior a 7.

En atención primaria los aspectos mejor valorados son la cercanía de los centros (7,74), el trato recibido por el personal sanitario (7,42), y la confianza y seguridad que transmite el médico (7,40).

En las consultas de atención especializada los aspectos más valorados son el número de especialidades al que hay acceso (7,36) el nivel tecnológico de los equipos (7,30) y el trato recibido por los profesionales (7,21).

Por lo que respecta a los ingresos hospitalarios, los aspectos mejor valorados son el alto nivel tecnológico y de equipamiento de los centros (7,72), los cuidados del personal de enfermería (7,25) y médico (7,19), y la información clínica recibida sobre el problema concreto de salud (7,15).

Entre los aspectos mejor valorados en conjunto, destaca el grado de confianza en la labor de los profesionales que prestan servicios en el sistema sanitario, que alcanza el 84,4% en los médicos, y el 84,3% en las enfermeras.

Igualdad en la prestación de servicios públicos

Entre los aspectos mejorables destacan el tiempo que los médicos especialistas tardan en ver a los pacientes desde que se pide una cita (4,78), el retraso en la entrega de los resultados de las pruebas diagnósticas (4,72) y el tiempo de demora para el ingreso no urgente en el hospital (4,54).

El Barómetro Sanitario 2009 recoge también que la mayoría de las personas que viven en España considera que la sanidad pública es equitativa en sus prestaciones, si bien el 84,5% reclama a las comunidades autónomas una mayor coordinación para conseguir una mayor igualdad en la prestación de servicios.

El informe incluye una consulta sobre el modo de financiación de la sanidad española: sólo el 27,2% de las personas encuestadas sabe que se financia con impuestos. El porcentaje restante cree que se financia mediante las cotizaciones a la Seguridad Social o de forma combinada.

En la nueva edición del Barómetro también se han añadido varias cuestiones sobre la aplicación de la Ley de medidas sanitarias frente al tabaquismo. Las principales conclusiones extraídas de esta consulta son que El 57,9% de la ciudadanía cree que las personas fumadoras no respetan la ley, el 46,5% opina que desde la entrada en vigor de la ley se fuma menos; pero el 47,4% cree que hay que endurecer la actual normativa. En 2006 (cuando entró en vigor la ley), sólo el 34% era partidario de un endurecimiento.
Fuente: http://www.plataformasinc.es/esl/Noticias/El-70-de-la-poblacion-espanola-cree-que-el-Sistema-Nacional-de-Salud-funciona-bien


b) Artículo publicado en El País, el día 8 de noviembre de 2010. Autora: María R. Sahuquillo

Sanidad pública: opaca y desigual

El Consejo Económico y Social radiografía un sistema de salud con grandes diferencias autonómicas - Critica al ministerio por no garantizar la igualdad

¿Por qué un médico andaluz recibe a 45 pacientes al día y uno navarro a 29? ¿Por qué en Baleares escasean los neurofisiólogos que, en cambio, abundan en Castilla y León? Esas mismas preguntas se las hace el Consejo Económico y Social (CES). Este organismo consultivo traza en un informe de 157 páginas la radiografía del sistema nacional de salud. Un panorama que describe como "bien valorado" pero "necesitado de reformas". Lleno de desigualdades y carencias. Además, critica la labor del Ministerio de Sanidad. Su trabajo de coordinación para garantizar que no haya desigualdades entre comunidades autónomas, afirma, no ha sido satisfactorio.

Tampoco la pretensión de lograr que el sistema sea universal. Aún queda un porcentaje de españoles sin acceso a servicios sanitarios -desde parados sin prestación por desempleo a personas que nunca han trabajado-. Un problema que urgente a solucionar.

El CES, que ha estudiado los datos existentes del sistema nacional de salud y ha escuchado las comparecencias de políticos como el secretario general de Sanidad, José Martínez Olmos, y de varios expertos, se muestra alarmado por "la opacidad" informativa en temas como las listas de espera -los datos por comunidades no son públicos por acuerdo de las administraciones- o las funciones de organismos como el Consejo Interterritorial de Salud, que agrupa a todos los consejeros de Sanidad.

Su informe, elaborado a iniciativa propia y que entregará a la ministra de Sanidad los próximos días, aborda la financiación y la conveniencia de que se garantice el destino final del presupuesto destinado a Sanidad, algo que actualmente no se hace.

- Prestaciones. En Andalucía, la fisioterapia (tanto en el centro de atención primaria como a domicilio) está incluida en la cartera básica de servicios sanitarios. En comunidades como Aragón y Extremadura, no. Esta última, sin embargo, sí tiene en ese listado básico la atención dental a las embarazadas. Ejemplos como estos muy criticados por el CES, que sostiene que es necesario definir de forma clara una cartera común de servicios básicos para todo el país.

Las diferencias, además, no se dan solo en las prestaciones. Hay importantes variaciones, dicen, en la práctica médica, en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades y en el uso de las nuevas tecnologías. Los médicos no tienen el mismo acceso a derivar a una mujer a hacerse una mamografía, por ejemplo. Diferencias que se producen, incluso entre distintas áreas de salud de la misma comunidad.

Para acabar con estas inequidades, el CES propone crear un protocolo de atención sanitaria a través de guías clínicas comunes a todo el país. Y, sobre todo, que el Ministerio de Sanidad reactive el funcionamiento de la Alta Inspección para garantizar que los ciudadanos tienen igual acceso a la sanidad en todos los puntos de España. "El Gobierno cree que al haberse transferido las competencias, la sanidad ya no están en su agenda. Y esto no es así. No se puede desentender", afirma José Manuel Freire, experto de la Escuela Nacional de Sanidad.

- Atención Primaria. El médico de familia es el primero que atiende al paciente. El que debe diagnosticarle y derivarle al especialista. Un buen servicio de Primaria es una de las bases de un sistema sanitario. Fue objeto de una amplia modernización en los años ochenta para modernizarlo. Ahora su desarrollo se ha estancado. Según el CES, necesita una mejora urgente de los servicios médicos (su flexibilidad y autonomía local de gestión), y desarrollar la enfermería comunitaria.

Diferencias que se traducen en que algunas consultas de Primaria están saturadas frente a otras en las que el profesional puede dedicar más tiempo al paciente. En Extremadura, un médico de familia recibe a 49 pacientes al día. En Cantabria a 25. Una diferencia que, destaca el CES, no solo influye en la atención al enfermo. También influye sobre la movilidad de los médicos entre regiones. "El mayor número de visitas diarias al médico no parece relacionado con el número de población a atender", según el CES.

- Farmacia. En comunidades como Andalucía o Cataluña la implantación de la receta electrónica avanza. En otras, como Madrid, su implantación es más lenta. Este avance es otro de los elementos que contribuyen a trazar el mapa de las desigualdades. Pero el CES alerta de que este capítulo se puede recortar -aunque ya ha sufrido el tijeretazo del Gobierno-. "Se echa de menos un mayor impulso a la extensión de medidas de uso racional de medicamentos dirigidos a los usuarios, considerando sus distintos perfiles de consumo por edades, patologías, cronicidad, pensionistas...", señala el texto. El gasto en farmacia se lleva el 21% del presupuesto destinado a sanidad al año. "No se está haciendo todo lo que se debería", señala Freire, "debería haber una actitud más proactiva de la Administración para promover el uso de genéricos".

- Información. Uno de los principales problemas de la sanidad pública española es la "opacidad informativa" que le rodea. La Administración no hace públicos qué centros funcionan mejor o peor, qué prestaciones les ofrece su comunidad. Ni conocen el tiempo que deben esperar para acceder a los distintos servicios sanitarios por comunidades. Las listas de espera por regiones son secretas (solo se difunden las encuestas sobre cuánto deben esperar que contestan los ciudadanos. Algo intolerable para Freire, que propone la creación de un sistema de información que no dependa del Gobierno, y que dé datos de manera neutral. "Suecia o Canadá ya emplean este sistema. Sin información no se garantiza la transparencia ni la equidad", añade.

- Financiación. El gasto sanitario no para de crecer. Las previsiones de futuro revelan que probablemente siga aumentando debido al envejecimiento de la población, la cronificación de las enfermedades y los nuevos tratamientos. El sistema nacional de salud necesita replantearse su método de ahorro, dice el CES, que sostiene que uno de los puntos fundamentales es promover la prevención de enfermedades, ya que muchas son evitables con políticas de salud pública.
Fuente: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Sanidad/publica/opaca/desigual/elpepisoc/20101108elpepisoc_3/Tes



1.10.2. Estudio sobre la inmigración y el Sistema Sanitario Español

Índice del documento en PDF: http://www.gadeso.org/sesiones/gadeso/web/14_paginas_opinion/sp_10000407.pdf

· INTRODUCCIÓN
· VALORACIÓN POBLACIÓN EN GENERAL / VALORACIÓN POBLACIÓN INMIGRANTE
· ASPECTOS DEL SISTEMA SANITARIO PÚBLICO ESPAÑOL (ESTIDÍSTICAS Y GRÁFICOS)
· SERVICIOS SANITARIOS
· SITUACIONES EN LAS QUE SE ACUDE AL MÉDICO
· USO DE SERVICIOS SANITARIOS
· ACCESO UNIVERSAL A LA SANIDAD
· EVOLUCIÓN DEL SISTEMA SANITARIO ESPAÑOL
· DIFICULTADES PARA ACCEDER AL SISTEMA SANITARIO ESPAÑOL
· DIFICULTADES PARA LAS DIFERENCIAS CULTURALES
· PROBLEMAS DE SALUD EN ESPAÑA
· CALIDAD DE VIDA POBLACIÓN INMIGRANTE
· CONCLUSIONES GENERALES


1.10.3. Atención socio sanitaria a las personas mayores en España y aspectos conexos

Recomendaciones del defensor del pueblo e informes de las Sociedad Española de Geriatría y Gerontología y de la Asociación Multidisciplinaria de Gerontología.
Fuente:http://www.profei.com/Centre_documentacio/T-9_dependencia/Atencio_Sociosanitaria/Atencion_sociosanitaria_esp_02.pdf


1.10.4 Informática y sanidad: un nuevo marco


En la noche de San Juan de 1527, una de las figuras clave de la historia de la Medicina, Teofrasto Paracelso protagonizó, a poco de ser nombrado profesor de la Universidad de Basilea, un gesto de rebeldía ciertamente teatral que aún hoy se recuerda. El galeno arrojó a la hoguera el libro que representaba, por aquel entonces, todo el saber médico tradicional.

Si hoy quisiéramos emular tal gesto, la pira ardería durante horas y horas. Habríamos de quemar una enciclopedia de cincuenta, acaso cien gruesos volúmenes. Todos los saberes médicos no caben ya en un solo libro. Es más, la mitad de la información que contuvieran aquéllos habrían sido pasto de la obsolescencia en menos de diez años.

Nos encontramos, pues, con dos rasgos definitorios de la información médica: su práctica inabarcabilidad y su limitada vigencia.

Ambos factores han facilitado sobremanera la introducción de las nuevas tecnologías de la información en el mundo sanitario. La informática en general, y más en particular la informática documental, esto es, las bases de datos electrónicas, el soporte CD-ROM e Internet (con las posibilidades de transferencia de ficheros -FTP- y la consulta y actualización de datos en línea, es decir, de manera instantánea) son sin duda las herramientas ideales para combatir los problemas endémicos de la información sanitaria.

Problemas éstos, por otro lado, en absoluto ajenos al mundo del Derecho, igualmente afectado por los males de la multiplicación cuasi exponencial de la información y de su rápida (cíclica) derogación y sustitución.

Este fenómeno es prácticamente consustancial a cualquier ciencia, y se acelera en épocas como la presente, de grandes innovaciones. En el caso del Derecho, podríamos referir como elementos determinantes de la expansión de la información generada los avances tecnológicos y los cambios políticos, económicos, sociales y culturales, avances y cambios ante los cuales el Derecho reacciona, ordenándolos o adaptándose a ellos.

Ahora bien, junto a este factor (la materia regulada) habríamos también que tener en cuenta un segundo: la propia fuente normativa. En este sentido, en la última mitad de siglo hemos asistido a la proliferación de nuevos poderes legislativos, cuyo origen es doble y, en cierto modo, antagónico.

Tenemos, por un lado, la moderna lex fori, el Derecho nacional que, con el reconocimiento de antiguos derechos forales (cuando no su creación ex-novo), ha visto -como el río que arrastró los caballos sagrados del emperador Jerjes- escindir su torrente en infinidad de canales.

Simultáneamente, el moderno ius gentium, el moderno Derecho internacional ha generado, al socaire de los fenómenos de globalización e internacionalización, sus propias normas y fuentes (v. gr., el derecho comunitario). Este nuevo corpus ha logrado, en un proceso gradual, penetrar las barreras de los ordenamientos nacionales hasta convertirse en parte integrante del derecho interno.

Nos encontramos además con la creciente importancia de una fuente clásica del derecho, hoy recuperada: la jurisprudencia.

En el caso de la sanidad, punto de partida del presente estudio, la multiplicación de la información existente surge en primer lugar como producto de una diversificación análoga de las fuentes creadoras de la misma y de su rapidez de difusión (gracias, precisamente, a los nuevos sistemas de información con que contamos).

En segundo término, la universalización del derecho a la salud (reconocido en 1946 por la OMS y presente en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre de las Naciones Unidas, dos años más tarde) ha originado un considerable aumento del número de datos sanitarios.

Por tanto, al hablar de información sanitaria no nos referimos sólo a los descubrimientos científicos y tecnológicos, los cuales son divulgados a todo el planeta en segundos. Por información sanitaria hemos de entender además los datos médicos generados en la práctica diaria, datos que, incluidos en la historia clínica, facilitarán tras su estudio el avance científico.

En consecuencia, la racionalidad y el buen uso que hagamos de las nuevas tecnologías condicionarán el alumbramiento de nuevos hallazgos en Medicina. Piénsese, por ejemplo, en un estudio epidemiológico y en la ventaja que puede suponer un correcto (cuando no óptimo) tratamiento, desde el punto de vista informático (esto es, aprovechando al máximo las posibilidades que dichos instrumentos nos ofrecen), de los registros que compongan dicha muestra.

Nos topamos en este instante con una aparente primera paradoja (aparente, pues no es tal): un inadecuado empleo de la informática, lejos de salvarnos del alud de datos que nos amenaza, puede llegar a alimentarla. Puede, en resumen, desorientarnos aún más.

La capacidad de los nuevos sistemas de información es tal que nos permite almacenar cantidades hasta hace poco inimaginables de registros. Mas la utilidad de cualquier base de datos dependerá no tanto del número de registros que contenga como del tratamiento que nosotros hagamos de ella, es decir, del grado en que sepamos aprovechar todas sus posibilidades. De lo contrario, toda información contenida se convertirá en datos muertos, inertes.

Paralelamente, la más novedosa de estas herramientas, Internet, pone a nuestro alcance más información (científica o no) que la que nunca soñamos. De nuevo, el provecho dependerá del uso. Un mal uso nos condenará a errar desorientados por la red de redes.

Tal análisis de la información médica y de las consecuencias que puede conllevar la informatización de la misma es igualmente aplicable al campo jurídico. De esta manera, como si de un juego de espejos borgiano se tratara, en el mundo del Derecho hallaríamos dos maneras interrelacionadas de entender la información: como dato concreto (como auto o sentencia, incluso como opinión doctrinal: aplicación de la ley al caso concreto), y como descubrimiento de aplicación general (como norma jurídica en cuya creación ha influido en muchas ocasiones el dato concreto, alcanzando incluso el propio dato el carácter de norma). Así, cabría afirmar que la historia clínica es al hallazgo científico lo que la jurisprudencia y la doctrina al legislador.

De forma análoga, el mal uso de la informática nos conducirá a perdernos en el maremagno de legislación, doctrina y jurisprudencia contenidas en un CD-ROM o en cualquier página web.
Fuente : http://www.lasasesorias.com/es/publica/protecciondatos/informatsanidad.html