Una observación general de los sistemas sanitarios marroquí y español revela numerosas diferencias pero también algunas similitudes. De entrada cabe destacar que el sistema sanitario marroquí presenta muchas carencias y debilidades respecto al español; así según la OMS España dispone del séptimo mejor sistema sanitario mientras que Marruecos ocupa la posición 129. Por ello, esta diferencia se verá reflejada en varios aspectos, como la organización, la financiación, los recursos, etc.

En primer lugar y en relación con la organización de ambos sistemas, cabe destacar que existen las siguientes diferencias: En el caso de España, existen tres niveles organizativos: el nivel central, que se encarga de la coordinación y gestión del sistema sanitario a nivel nacional; el autonómico, que es competencia de las diferentes comunidades autónomas, y se encarga de elaborar planes de salud, gestionar y proveer los servicios sanitarios; áreas de salud, que a su vez se dividen en Zonas Básicas de Salud, que es donde se desarrolla la atención primaria. En el caso de Marruecos, existen cuatro niveles que corresponden a la división territorial del país: nivel nacional, regional, provincial y el área de salud (circonscription sanitaire). Por otro lado hay una similitud a nivel asistencial puesto que en ambos sistemas existen dos niveles: la atención primaria (centros de salud, médicos de cabecera, pediatras, etc.) y la atención especializada (hospitales, ambulatorios, etc.). Sin embargo, dentro de cada nivel existen amplias diferencias; por ejemplo, en el caso de la atención primaria en Marruecos se aprecia una gran variedad de centros (CSC, CRPF, DR, etc.) que obedece a criterios geográficos, de morbilidad, etc., a diferencia de la atención primaria en España que está compuesta por centros homogéneos, es decir, los servicios que se prestan son los mismos en todo el país.

En segundo lugar, y por lo que se refiere a la financiación, se aprecia una serie de diferencias entre ambos sistemas sanitarios. En cuanto a España, el 76% de la financiación proviene de los impuestos, el 27% de la Seguridad Social y el 2% de los copagos. En cambio en Marruecos, el 57% de los gastos de la sanidad pública se financia mediante impuestos, el 26% por el Estado y el 17% por las aseguradoras. Pese a ello se constata una clara carencia de recursos financieros debido a que el país no dispone de una economía fuerte y estable y además el poder adquisitivo de la población es, en general, bajo en comparación con España.

En tercer lugar, el sistema sanitario español está formado por dos sectores: el público y el privado. No obstante, el público es que el tiene mayor peso ya que cubre el 100% de la población independientemente de su situación económica y de su afiliación a la seguridad social. En el caso del sector privado, este puede utilizarse como complemento o como alternativa a la sanidad pública. En cuanto a Marruecos, podemos identificar tres sectores: el público, el privado y el tradicional. A diferencia del sistema español, el sector privado tiene casi el mismo peso que el público, siendo el primero al que más recurren los pacientes en determinados casos. El sector tradicional, inexistente en España, todavía tiene importancia por razones culturales y por razones económicas.

En cuarto lugar, existe una gran disparidad entre los recursos de los que dispone el sistema sanitario español y el marroquí por razones económicas. Así, en España, según la OMS, hay 4, 3 médicos por 1000 habitantes, mientras que en Marruecos hay 1 médico por cada 1.775. En cuanto a los recursos estructurales, España dispone de 799 hospitales, 166.276 camas hospitalarias, y Marruecos dispone de 130 hospitales y 26.452 camas hospitalarias.

Para acabar, también se observa una diferencia respecto a los servicios de traducción e interpretación en ambos países. En el caso de España, aunque dicho servicio no está muy arraigado, los hospitales o centros de salud pueden ofrecer dicho servicio a las personas que no hablan la lengua del país de acogida; sin embargo, este servicio es realizado a menudo por personas no cualificadas ni formadas en traducción o interpretación ( familiares, amigos, etc.). En Maruecos, dicho servicio es inexistente debido a la realidad lingüística del país y a la ausencia de inmigración. Aún en el caso de turistas no resulta necesario este servicio, ya que éstos, en su mayoría hablan francés o inglés, lenguas que suele conocer el personal sanitario marroquí. En el caso extremo de necesitar algún intérprete, existen empresas o instituciones, pocas, que ofrecen sus servicios de interpretación llevados a cabo, en su mayoría, por traductores jurados.